Jamás dejes de sonreir...
Siempre lucha por levantarte...

5.17.2011

Un Lirio...

Hubo alguna vez, una flor, grande y alta, con una apariencia fuerte, para nada delicada para ser lo que era, una flor, que orgullosa daba su cara al sol en un vasto jardín, el jardín era hermoso lleno de colores y de flores diferentes.
Esta flor, como muchas en el jardín estaba enamorada…pero, de otra flor, que al contrario de ella se veía frágil, delicada y hermosa, tan bella que lograba enceguecer a cualquiera. Esta frágil flor había conquistado con solo una mirada a la otra grande y alta, la cual, se dejo llevar…bajo sus defensas,  rompió sus muros y dejo entrar la calidez que le proporcionaba la frágil flor…se cegó, y no vio las espinas que escondía esta flor, porque era una Rosa, bella y elegante…pero peligrosa, con sus encantos siguió enamorando día a día a la otra…que era un Lirio. El Lirio, sin miedo eligio entregarse a la rosa, dándole su amor, su calor y todo lo que había guardado durante tanto tiempo. Si bien ninguna de las dos se atrevía a dar el paso que les permitiera estar realmente juntas…el “amor” se percibía en el aire y comenzó a alertar a las demás flores del jardín quienes celosas esparcieron rumores.
Pasaba el tiempo y la relación entre el Lirio y la Rosa seguía igual…ambigua, la situación comenzaba a aterrar al Lirio, quien pronto seria trasplantado en otro jardín, donde ya no podría ver a la Rosa. Necesitaba saber los sentimientos de la Rosa, sin dudarlo, un día se atrevió, y le confesó a la Rosa lo mucho que la amaba. Al confesarlo, no pudo evitar llorar y sentir que caía en el vacío, pues aun cuando tenía la certeza de que “algo” había entre ellas, también sabia que la Rosa, por miedo a lo que las otras flores dijeran tal vez, jamás estaría con ella. La rosa, solo se limito a observar, y guardo silencio, no dijo nada…ni un si, ni un no, solo le pidió al Lirio que por favor no llorara, que ella solo quería verla sonreír. Siguió pasando el tiempo y el Lirio mantuvo en su corazón la esperanza de que la Rosa alguna vez fuera capaz de decirle lo que sentía. Pero no fue así, enfadado el Lirio se arriesgo otra vez, y debido a la distancia, esta vez le pidió al viento que fuera su mensajero, que le explicara a la Rosa cuanto la amaba y que por favor aunque fuese por compasión…le respondiera. El viento, como buen amigo, hizo aquello que el Lirio le pidió…fue donde la Rosa.
Pasaron días y meses, sin respuesta…el Lirio no entendía, como era posible que su Rosa, su hermosa Rosa…no fuera capaz de decirle la verdad, por muy dolorosa que esta fuera…se entristeció…y durante una de esas largas noches de lagrimas…entendió…”la Rosa, nunca me amó”, solo jugó, se divirtió encegueciendo al Lirio con sus colores, mientras lentamente le rasgaba la piel con sus espinas. Destruido el Lirio que no entendía, por qué la Rosa le hacía esto, quedo sumergido en el dolor. Luego de unos días, se acerco una persona…alta, blanca…con grandes ojos miel y una figura estilizada.
-         - ¿Por qué lloras? –
-          -Porque la única flor a la que me he decido a amar, me dio la espalda, se fue…se olvidó y me borró de su   mundo sin mirar atrás.
-         - Mmm…que triste, pero…entonces esa flor, no merece todo lo que le entregaste, por lo tanto no deberías llorar.
-          -Pero, había sido la única que me quiso aun con esta apariencia….
-          -¿Qué tiene tu apariencia?, eres hermosa…
-          -Já! ¿hermosa dices? , por favor, MIRAME…ni siquiera parezco una flor…soy, demasiado alta, demasiado grande y muy poco delicada.
-          -Tonterías…te conozco, y eres la flor más hermosa, delicada y frágil que existe.
-          -Claro…si fuese así, la Rosa…no habría jugado conmigo y otras flores mi mirarían.
-         -Todas la flores te miran…yo también te miro, es solo que…nos aterra acercarnos, primero, por lo imponente y fuerte que te ves. Pero, al conocerte, nos aterra acercarnos porque no queremos enamorarnos, no queremos amarte…le tememos a no lograr hacerte sonreír. Pero, no es que no te miremos…o no creamos que eres hermosa, solo es eso…miedo. Así que no pienses lo contrario, solo preocúpate de ser tú y mostrarle a las flores de tu alrededor...lo valiosa que eres, y veras que alguna de ellas no tendrá miedo y no te hará daño.